Postres fríos

VASOS SELVA NEGRA

Probablemente si un pastelero leyera esto se llevaría las manos a la cabeza (o al delantal 😉 ). Una selva negra de verdad o Schwarzwälder Kirschtorte, es una riquísima combinación de bizcochos de cacao bañados con licor de Kirsch, cerezas y nata. El licor (o aguardiente más bien) de kirsch se obtiene a partir de cerezas. No debe confundirse con un licor de cerezas ya que se destila y no se macera como la mayoría de los licores, con lo que su contenido de alcohol es mayor. Su origen es germánico, concretamente de la zona de Baden-Württemberg, aunque cabe destacar que desde el Valle del Jerte lo elaboran también e incluso lo exportan a Alemania.

Esta versión rápida es para cuando tengáis el antojo y os falte tiempo, o simplemente porque haga calor y no os apetezca encender el horno.

Postres fríos

TARTA RÁPIDA S´MORES

Se dice que a finales de los años 20 apareció en un manual de chicas scout, la primera receta impresa de los S´mores, que no son otra cosa que una barrita de chocolate Hershey´s y marshmallow entre dos galletas Graham Crackers. Curiosamente se atribuye el nombre a que todo aquel que lo probaba, pedía “some more”.  No he probado nunca un “S´mores porque no me gustan las nubes, pero el sabor debe ser parecido a la combinación del merengue tostado y el chocolate que se consigue con esta tarta.

La tarta que os presento hoy la he incluído en la categoría de “postres fríos” porque no necesita horneado. Se elabora en un pis pas. Por la noche podéis preparar la base, dejarla en la nevera, y por la mañana hacer el merengue. Voilà!! Es muy cómoda como postre “de relleno” cuando tienes un cumple o celebración, y tras hornear varias cosas sientes que sigue faltando algo más en la mesa … (Quizás sea solo una patología mía eso de ver una mesa siempre poco llena…)

Postres fríos

BUTTERMILK PANNA COTTA

 

La panna cotta es uno de los postres italianos más conocidos tras el bendito tiramisú. Hay variantes como ocurre con otras recetas, pero los elementos básicos son la nata, el azúcar, la leche y gelatina. La textura recuerda a la de un flan, aunque tiene más consistencia. Suele adornarse con frutos rojos, aunque vuestra  imaginación es el límite.

Esta receta que os traigo hoy incorpora buttermilk a la mezcla. El resultado es muy interesante porque tras el dulzor propio del postre, se nota un ligero regusto ácido al final. Os animo a probarla porque merece la pena.