Cupcakes

CUPCAKES DE PLÁTANO Y COCO.

Martha Swift y Lisa Thomas, son las fundadoras y dueñas  de la famosa Primrose Bakery en Londres. Hace ya nueve años que desde la cocina de una de ellas, comenzaron esta aventura que tan lejos las ha llevado.Con una despreocupación intencionada en sus decoraciones, esa impronta de aire casero, y unas recetas que no dejan indiferente a nadie, se han ganado la fama que tienen.

Después de esto, imaginaréis que los cupcakes de plátano y coco que os presento  hoy, están hechos siguiendo dos recetas suyas. He combinado los cupcakes de plátano con un butterceam de coco, pero tenéis total libertad para combinarlos con lo que más os guste.

Tartas

TARTA DE CHOCOLATE DE NIGELLA LAWSON.

TARTA DE CHOCOLATE DE NIGELLA LAWSON

Para mí, la reina indiscutible de las tartas de chocolate es Martha Stewart (que me perdone el maestro Torreblanca).Sin embargo, me gusta probar cualquier receta de chocolate que cae en mis manos, y esto es lo que me ha llevado a la receta de hoy.

Los bizcochos me gustan húmedos y compactos, así que a la tarta le he añadido un almíbar que no se usa en la receta original.He sustituído también el azúcar muscovado original, por un “dark brown sugar”,(en la despensa me faltaba el primero, y el matiz de sabor no es tan apreciable).Sí he de decir, que la autora usa “sour cream” (nata agria), y yo he usado “creme fraîche” porque no la encontraba en ningún supermercado cercano.Sé que aquí sí hay diferencia de sabor e incluso en la cantidad de materia grasa, pero a veces no se puede luchar contra los elementos.¿No?

Presentación

EL COMIENZO

La culminación de una buena comida, un encuentro con amigos, unas tapitas, o como no, un cumpleaños, resulta (al menos para mí), incompleta y sosa sin un buen postre. Tarta, pastel, magdalena, galleta, pastita, bollito de masa dulce, sorbete, rosquilla….¿quién dice que no?
Así que nada mejor que esta cita para inaugurar mi nueva andadura cibernética, la cual llevo posponiendo algo más de un año. Aprovecho para dar un cariñoso saludo a mi amigo Ralu, sin cuya presión no estaría hoy escribiendo esto, y por supuesto a mi hermano (“¿pero no te has hecho el blog aún?!!!!)

Perdonad los fallos del principio.

Carmen.